Presentan en la FLIN “cuerpos del trópico”, exposición llena de simbolismos de la cultura Yokot’an

Con el objetivo de promover y difundir el pensamiento y sentir del pueblo yokot’an (chontal de Tabasco), el escultor, pintor y artista gráfico Máximo Hernández Ramírez presentó su exposición “Cuerpos del Trópico”, en la Feria de las Lenguas Indígenas Nacionales (FLIN) 2020, organizada en formato a distancia, por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de las Lenguas Indígenas (INALI).

El escultor originario del municipio de Nacajuca, Tabasco, explicó que su obra se encuentra llena de simbolismo de la cultura yokot’an, en donde la imagen femenina cumple un papel muy importante en la representación de costumbres y conocimientos de las comunidades indígenas.

Hernández Ramírez, quien inició su formación profesional de manera empírica en talleres de artesanos de su pueblo natal, presentó en esta muestra algunas de sus obras, mismas que se encuentran en exhibición en una galería particular en el poblado de Tecoluta, Tabasco.

Entre las obras expuestas, mostró una réplica de una obra monumental que hizo para el municipio de Nacajuca, Tabasco, que representa el vestuario de la mujer tabasqueña que usa tradicionalmente en las ferias de la entidad.

Cabe precisar que la FLIN, que este año se realiza de forma digital y forma parte de la campaña “Contigo en la distancia”, tiene el objetivo de promover la creatividad de los hablantes, impulsar la producción cultural comunitaria, analizar el mundo del comic en lenguas indígenas y promover el respeto de la diversidad lingüística del país.

Otra actividad que se efectuó esta jornada, como parte de la FLIN 2020, fue la presentación del documental Los caminos de lo sagrado. En cuerpo y alma, por el Centro Nacional de las Artes (CENART), en el que se explica el origen de los carnavales en las comunidades indígenas y se afirma que el gozo de esta festividad es inseparable del fervor religioso.

Este documental forma parte de una serie, producida en 1992 por el CENART, que registra las festividades y celebraciones religiosas y paganas de diversas etnias, en las que el fetichismo y el fervor se presentan como parte sustancial de la recreación del espacio mítico y profano del tiempo sagrado.

Esta proyección recuerda que los españoles introdujeron el carnaval en México en el siglo XVI, festividad que fue aceptada por los diversos pueblos mesoamericanos, entre los que se encuentran los tseltales y los tsotsiles de los Altos de Chiapas.