Artesanos elaboran dulces tradicionales

calavera

MATEHUALA.- Año con año, los artesanos de dulces se preparan para pintar su calavera, pero no para dejar este mundo como podría pensarse, no, sino para hacer sus tradicionales dulces que deleiten los paladares de vivos y engalanar las ofrendas en el Día de Muertos.

La elaboración de calaveritas de azúcar y caramelo, es una costumbre que por más de un siglo sigue presente entre los artesanos de Matehuala, incluso llegan hasta las familias que viven en el extranjero.

Su venta se hace desde afuera de los cementerios, como en las plazas de la ciudad, dijo Félix Jaime Mejía Oliva Velázquez, integrante de la cuarta generación de una familia de artesanos de dulces típicos.

COMERCIANDO CON CALAVERAS

Oliva Velázquez explica que desde hace cuatro años aproximadamente, optaron montar su puesto en las afueras del Panteón Guadalupe, ya que en el Cementerio Hidalgo las ventas ya no eran productivas, por lo que optaron por hacer una sola venta los días 1 y 2 de noviembre.

Mientras amasaba el caramelo, Jaime nos cuenta que pocas veces les ha sobrado dulce, ya que además del que se vende en el puesto, hay quienes hacen pedidos especiales para sus familiares que se encuentran en el país del norte, donde ellos definen qué tipos de adornos se les ponen.

“Ya son cuatro generaciones las que hemos elaborado dulces de calaveras en noviembre, además de que en Semana Santa también realizamos charamuscas”, recuerda que quien inició esta actividad fue don Susano Jaramillo, hace más de cien años, quien al morir heredó el negocio a don Félix Mejía Jaramillo y éste a su vez a su hijo Félix Mejía Oliva, quien por circunstancias de salud ya no puede ver y ahora su hijo Jaime Mejía Oliva se hace cargo del taller.

Explica que la elaboración de calaveras inició a principios de mes, trabajando de 5 de la mañana a la una de la tarde, ya que por la tarde acude a la Universidad de Matehuala a realizar sus estudios de Criminología.

El trabajo es familiar, ya que sólo trabaja su madre, Anita Velázquez de Mejía, su esposa Irene Grimaldo y su padre, que pese a su discapacidad visual menea el caso por dos horas seguidas para contribuir con la dulce artesanía.

GUSTO POR EL ARTE

La familia labora en octubre las calaveritas de dulce y en Semana Santa las charamuscas, las cuales no se comercializan en ninguna tienda, solamente en donde se desarrolla el evento.

Trabajan diariamente 60 kilos de azúcar e igual cantidad de leche, para lograr la macilla, se tiene que menear el caso por dos horas seguidas, hasta lograr la consistencia adecuada.

Comenta que una vez que se tiene la mezcla, se deja reposar por 24:00 horas para después vaciarla en los moldes de cráneos, decorarla y empaquetarla.

Los precios de las calaveritas varían de acuerdo al tamaño, hay desde 10, 15 y 50 pesos; la más cara es de 120 pesos la cual no es hueca sino que está rellena.

Con información de Pulso

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