Actualmente en riesgo las divisas del TLCAN

robert lighthizer

Un tema que no fue suficientemente contemplado en la información relacionada con el arranque de la primera ronda de renegociación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) fue el comentario de Robert Lighthizer, representante Comercial de Estados Unidos, quien advirtió la prioridad de su gobierno de modificar las reglas de origen en la industria automotriz.

El tema es crucial para México porque son las exportaciones de ese sector las que generan más divisas para nuestro país, pero también la mayor cantidad de empleos. Por contraste, para Estados Unidos son una de las causas principales de su déficit comercial y de la pérdida de empleos o de crisis económicas como la de la ciudad de Detroit, actualmente en ruinas.

De nuestras autoridades no se dijo más que el objetivo de este proceso de revisión del Tratado es el de ampliar el comercio, lo que implica no tocar las reglas de origen vigentes, lo que fue secundado por la canciller canadiense quien, en una eventual previsión de crisis por la defensa de la Cláusula 19 para el arbitraje de controversias comerciales, llamó a tener cuidado en cambios de esa dimensión debido a las consecuencias negativas para los socios con menor desarrollo y convocó a emprender una negociación “más progresista”, ampliando el horizonte para incorporar temas como el empleo, la participación de las poblaciones autóctonas, cultura y medio ambiente.

Cambiar las reglas para que la producción automotora y de autopartes ya no recaiga en México cambiaría radicalmente los términos de intercambio en favor de Estados Unidos, pero también desmantelaría la estructura económica, con graves implicaciones en materia de empleo, incluida Canadá.

El gobierno de Donald Trump ha dicho que en 2016 su país alcanzó un déficit comercial del orden de 75 mil millones de dólares con México en materia automotriz y autopartes, lo que ha ampliado la desocupación de la población estadounidense.

La desmemoria ha impedido reconocer y defender la situación preponderante del sector automotriz y sus colaterales en la economía mexicana.

Hay que recordar que la situación actual del tema automotor en el TLCAN es resultado de las estrategias promovidas principalmente por Ford, Chrysler y General Motors, derivado de la crisis del petróleo y los altos costos de la mano de obra prevalecientes en Estados Unidos a finales de los años 80 y principios de los 90, hasta la firma del Tratado todavía vigente.

La globalización expandió también a los productores asiáticos de vehículos parte importante de las ventajas abiertas por nuestro país a través del TLCAN, pero que fueron preferenciales para los estadounidenses en términos de abundante mano de obra barata y calificada, grandes terrenos para el establecimiento de plantas industriales, ventajas fiscales federales y estatales, así como importaciones temporales, entre otros, a cambio de reglas de origen que las mismas automotrices estadounidenses impulsaron.

Es entendible que desmantelar a estas alturas esa estructura sería catastrófica para el sector que aporta más recursos a la economía nacional.

Imaginemos qué sucedería en Sonora, Coahuila, Puebla, Estado de México y Guanajuato, de donde sale el 69 por ciento de la producción automotriz que en 77 por ciento se venden en Estados Unidos.

Resulta poco probable que las empresas estadounidenses atenten contra sus ganancias, considerando que la transferencia tecnológica ha sido marginal para nuestro país.

Quizá por ello, entre otros asuntos, es necesario mostrar energía y decisión de las autoridades mexicanas en cada uno de los puntos que conforman la renegociación del TLCAN.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con información de sdpnoticias.com