Regresa el Rey de Europa en medio de una mala racha

Casi cuatro meses después de ganar la Champions (concretamente 114 días), el Real Madrid regresa a la competición que señala el éxito o el fracaso de sus temporadas. En principio, el estreno no debería suponer problema alguno. El Basilea, campeón suizo, perdió 5-0 en Mestalla el pasado mes de abril, en cuartos de final de la Europa League. Hace dos años, en octavos de la Champions, la goleada fue del Bayern: 7-0. No hay rival pequeño, pero algunos son de menor estatura.

La reacción del Bernabéu es menos previsible que el pronóstico deportivo. Poco le ha durado al Madrid la euforia (razonada) que generó su triunfo en la Supercopa de Europa. Desde entonces, el equipo de Ancelotti suma una victoria, un empate y tres derrotas.

Salvo giro inesperado de Ancelotti (hombre de mucha cintura), Iker será titular esta noche. Contra el Atlético fue silbado por una parte de la grada y aplaudido por otro sector. La división de opiniones puso de manifiesto una fractura y de la que ya no se librará Iker jamás. El pasado sábado sólo hizo falta fallar en los goles para ser abucheado.

James y Bale forman parte del mismo dilema táctico: cómo gestionar el excedente de lujo, cómo equilibrar la dieta cuando sólo se compra marisco. De momento, ninguno es capaz de aportar el trabajo de Di María y el equipo se parte por la mitad: cuatro arriba, dos en medio y otros cuatro atrás.

Ese nudo es el que debe deshacer Ancelotti, aunque es probable que hoy se le deshaga solo. El talento sirve para ganar al 80% de los rivales y el Basilea entra dentro de ese porcentaje. El dato no es menor: el Madrid encadena 18 partidos sin perder en casa en la máxima competición europea, seis triunfos seguidos en la pasada temporada (17 goles a favor y tres en contra).

Hablamos de talento, pero tal vez deberíamos hablar de Cristiano: 17 goles en la última Champions, récord total. Si él funciona, se hace la paz, el madridismo sonríe y los pajarillos cantan. Hoy sabremos, por cierto, si su posición en el derbi, inclinado hacia la derecha en compañía de Bale, fue un recurso aislado o una apuesta a mantener.

El Basilea, por su parte, se presenta a la cita con viejos conocidos: su entrenador es el exfutbolista Paulo Sousa (al que cuesta reconocer sin melena), meritorio en los banquillos del QPR, Swansea, Leicester, Videoton y Maccabi. Walter Samuel (36) es su central y Hans Gamper su capitán más ilustre, quien tomó para el Barça los colores de su primer equipo. Quien necesite motivación, ahí tiene una.

Fuente: AS.

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